Hay escapadas que se recuerdan por un sitio y otras que se recuerdan por una mesa. Esta va de lo segundo: un porche con barbacoa en Chiclana, una mesa larga para todos y la piscina al fondo. No hace falta mucho más para que un fin de semana de otoño se convierta en el plan del año.
Cuando el verano se va y la costa se queda tranquila, juntarse en una casa con espacio para cocinar, comer y alargar la sobremesa es casi el mejor plan posible. El resto del día ya se verá.
Un porche con barbacoa de obra para cocinar a la vista de todos

El corazón de todo es la barbacoa de ladrillo, levantada de obra bajo el porche cubierto. Al lado, una encimera con fregadero y una barra de madera con taburetes. Quien cocina no se queda aislado en un rincón: sigue en la conversación mientras salen las primeras brasas.
Esa es la gracia de un porche con barbacoa bien pensado. La barra hace de punto de encuentro antes de comer, con algo para picar y la parrilla en marcha, y nadie tiene que entrar y salir de la casa cada cinco minutos.
La mesa larga: sitio para todos bajo cubierto

Delante de la barbacoa espera una mesa para diez. Larga, sin cabeceras importantes, de esas en las que se pasan las fuentes de mano en mano. Desde ella se ve el salón por la puerta abierta, así que la casa y el porche funcionan como un solo espacio.
Para un grupo de familia o amigos, eso cambia la escapada entera. Desayunar, comer y cenar en el mismo sitio, con la misma gente, sin reservas ni horarios ajenos.
Al aire libre o a cubierto, haga el tiempo que haga

El techo del porche es lo que convierte esta zona en un plan para todo el año. Si el día sale de sol, la mesa queda en sombra y mirando a la piscina. Si refresca o cae un chaparrón de otoño, la comida sigue en marcha a cubierto. El porche con barbacoa no depende del parte del tiempo.
Casa blanca, teja árabe y la piscina a dos pasos

Por fuera, la casa es la de toda la vida en el sur: paredes encaladas, teja árabe y un patio amplio de piedra. Por dentro del muro, el porche se abre al jardín y a la piscina, con tumbonas para quien prefiera la siesta al sol después de comer.
De la mesa al agua sin cambiar de plan

La piscina está a unos pasos de la mesa, así que los niños pueden bañarse mientras los mayores siguen con el café. Y como es climatizada, no hay que guardarla para julio.
La cocina de dentro también juega

El porche con barbacoa se lleva las fotos, pero la cocina interior es la que sostiene la intendencia. Es espaciosa, luminosa y tiene su propia barra de desayunos con taburetes, perfecta para el primer café de la mañana mientras el resto se va despertando.
Equipada para no echar nada en falta

Horno, frigorífico grande, placa y campana: todo lo necesario para preparar desde la ensalada hasta el postre. Así la barbacoa se queda para lo que mejor sabe hacer y la cocina cubre todo lo demás.
Otoño en Chiclana con un porche con barbacoa como base
La costa en otoño tiene otro ritmo. La playa de La Barrosa queda a 10 minutos para el paseo de la mañana, y a la vuelta lo que apetece es encender las brasas y sentarse a la mesa. Si buscas qué comprar antes, en nuestra guía para comer en Chiclana tienes mercado y producto de la zona.
Las casas de Los Refugios del Alce están en Chiclana y puedes ver dónde están Los Refugios del Alce en Google Maps. Con un porche con barbacoa así, la pregunta ya no es dónde ir, sino cuándo os juntáis.
Preguntas frecuentes sobre el porche con barbacoa
¿Cuántas personas podemos alojarnos?
Los Refugios del Alce son 5 casas en Chiclana con capacidad para hasta 24 plazas en total, así que caben desde una familia hasta un grupo grande repartido entre varias casas.
¿Se puede usar la piscina fuera del verano?
Sí. La piscina es climatizada y se puede usar todo el año, también en otoño e invierno.
¿Cómo se reserva?
Directamente desde la web, losrefugiosdelalce.com, o escribiendo a través de la página de contacto si tienes dudas sobre fechas o casas.


























